jueves, 14 de febrero de 2013

Manual de uso: el color negro

Se lleva lo oscuro. Para ser más exactos, se lleva el negro. Es el color rey.





Chaquetas, blusas, vestidos, bolsos, zapatos y hasta megacollares: la gama de colores va del azabache al grafito y del asfalto al carbón. Y poco más. Y si cada temporada aparece un titular que anuncia que “algo” es el “nuevo negro”, este otoño lo nuevo es... el negro. Un color que hace una eternidad que dejó de ser “viejuno” para pasar a ser clásico.


Por un lado, es un excelente reflejo de estos tiempos de crisis. Pero, por otro, no es la mejor forma de activar el consumo: es difícil sentirse tentado de comprar una falda negra más. Y sin embargo...

Qué será lo que tiene el negro

Tiene múltiples cualidades, el negro es...

Práctico. Vale lo mismo para un roto que para un descosido. Un pantalón negro con una chaqueta del mismo tono y una camisa blanca valdría hasta para ir a ver a Mitt Rommney en un congreso mormón, mientras que el mismo pantalón, aliñado con una blusa igualmente azabache más un megacollar y taconazos va pidiendo guerra.  




Resistente. Apoyarse en un silla no del todo impecable o pasar las hojas del periódico es incompatible con un vestido blanco. El negro, sin embargo, acoge todas esas imperfecciones y las disimula. Y en caso de mancha con algún producto claro –siendo la pasta de dientes la más traicionera de todas–, nada como frotar el cuerpo del delito con un pañito mojado en café solo y ¡voilá! ¡Todo negro de nuevo!

Perfecto para el “low cost”. Las telas caras exigen una confección suntuosa. El negro, sin embargo, desde el sacrificado denim a la lycra más flexible, le aporta una pátina de respetabilidad a cualquier prenda.

Reductor. El negro adelgaza. El porqué exacto es un misterio, pero sea porque funde la lorza con el entorno o porque la emborrona visualmente, es idóneo para jibarizar el michelín indeseado.


Dicen los psicólogos que su atractivo radica en que es un color “escudo”. Un tono que nos bloquea del exterior, que esconde, que permite mantener el control y que transmite autoridad. Es posible. Pero en moda, la razón es más carnal: hasta la prenda más sosita adquiere un poco de picante si es negra.

 
Pensemos en Anna Magnani, en Sophia Loren, en Mónica Bellucci... enfundadas en estrechísimas faldas y sujetadores que apenas contenían el pecho. Siempre han sido el epítome de la sensualidad.






El blanco es virginal. El rosa, tierno. El azul claro, inocente. El marrón, aburrido. El negro pide guerra, y a poco que lo intente, la encuentra. El negro tiene un plus de provocación. Un punto fetichista. El encaje blanco es para manteles o para novias; el negro está hecho para la seducción. Unas medias, con o sin costura. Un tacón infinito. Una falda lápiz que se adhiere a la piel. Un sujetador que revela más que agarra. Todo ello, en negro, es cien, mil, cien mil veces más sensual.






Un toque de color

Otra de las razones por las que a las mujeres nos gusta el negro es porque es fácil de combinar y cualquier complemento vale para darle un aire nuevo.

Imaginemos el pantalón negro recto que todos tenemos en el armario; Con camisa blanca, da aspecto ejecutivo, con camiseta negra, se vuelve informal y combinado con un collar tamaño XXXL en dorado, ultrachic.





pantalón negro






Un pañuelo con estampado geométrico lo torna moderno, y un jersey de angora flúor le da vidilla.

De líneas depuradas o con artificio barroco, le sientan bien los accesorios de cualquier forma y/o color, y con la ayuda de un buen bolso y unos mejores zapatos, hasta el último modelo de liquidación de H&M vive un “upgrading” inmediato que lo haga pasar de clase turista a Gran Clase de un plumazo.


Su lado más oscuro

Sin embargo, no está de más usarlo con precaución, porque...

Es repetitivo. Aunque creamos que todo el mundo es capaz de detectar las Siete Diferencias entre nuestro pantalón (negro) de talle alto, el pantalón (negro) pitillo, o el pantalón (negro) de corte pirata, lo cierto es que parecerá que vamos de uniforme.

Engaña. A poco que se lave con cierta frecuencia, deja de ser elegante y chic. El negro intenso, reluciente, brillante, tiene clase. El agrisado y mate es tristón y otorga un aspecto paupérrimo.

No todos son iguales. Así que a la hora de ir en un completísimo “head to toe black” (lo que mi abuela llamaba ir de luto riguroso), más vale cuidar que cada prenda tenga la misma intensidad carbón.

8 comentarios:

  1. La primera foto me encanta!!!
    Besos
    VOGUECITA
    http://voguecita.blogspot.com

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    1. ¡A qué sí!. Parece mentira que vistiendo de pies a cabeza de negro se pueda tener tanto estilo.
      Un beso.
      Mónica y Gema

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  2. Magnífico post.... No es que el negro se lleve más este año... este siempre está ahiiiiiiiiii!!!!! Un beso y tengo nuevo post...

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    1. Pues tienes razón, El negro es el color básico, va con todo y nunca se pasa de moda.
      Un beso.
      Mónica y Gema

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  3. Por algo siempre seguirá siendo el cuerpo, madre mía, qué pibón.
    Síiiiii, el negro siempre nos sacará de más de un apuro y siempre será elegante.
    Bss,
    Yolanda.

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    1. Toda la razón Yolanda
      Besos
      Mónica y Gema

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Muchas gracias por comentar.
Mónica