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viernes, 15 de marzo de 2013

Estilo Natural



Este post es especial porque es algo que escribí hace unos días en un correo para mis amigos, pero luego pensé que con algunos retoques lo quería compartir también con tod@s vosotr@s.
Así que aquí lo tenéis:

Hola, cariñ@s tod@s,
Ayer, día 14, fue mi cumple y me ha dado por reflexionar mucho... deben de ser cosas de la edad ¿no? ;-) Quiero compartir algunas de esas reflexiones con vosotr@s.
Siempre he sido muy cría para lo de los cumples, me hacen mucha ilusión las cosas sencillas tanto como las grandes sorpresas. Alguna vez he pensado que eso me lo inculcó mi padre, le encantaba celebrar con pastel, velas, regalos y sonrisas, y era como un niño pequeño con todo eso... y como éramos tantos hijos, se repetía el ritual muchas veces al cabo del año.








Luego aprendí a organizar fiestas, con sorpresa o sin ella, a celebrar de maneras diferentes con gente de países diferentes, a que unas veces daba para muchos regalos y otras solo para el detalle simbólico, o incluso la simple presencia de un amigo o un familiar ya era un gran regalo... y te adaptas a todo mientras hay ilusión y ganas de vivir y de compartir sonrisas.




Y otra cosa que me hace pensar, y sentir, mucho cuando llega mi cumple es el paso del tiempo en la vida, el cómo envejecer... Hace unos días escribí esto en la playa:
"No me canso de contemplar el mar,
no me canso de observar la vida...
me canso de los vientos y tormentas
que el alma agitan."




 Y también el cómo celebrar (qué original ¿no?)... he ido viendo que unas personas celebran con derroches de abundancia, pero también las hay que prefieren "dejar que pase", otras se centran en celebrarlo solo con la familia, otras repiten el ritual de la comida y el pastel hasta agotarle el significado, otras necesitan que se les regale o dedique algo muy preciso, otras regalan y reciben bendiciones y magia...







 
Y muchas de estas actitudes van aparejadas con cómo vivimos y afrontamos cada uno el crecer y el cumplir años, pero también con las ganas que tengamos de seguir viviendo y encarnados en la Tierra... ¿qué os voy a contar? Este es un planeta precioso y doy gracias a la vida cada día (mi gato Uri y yo le decimos buenos días al mar, al sol y al mundo cada día), y aunque a veces parezcan rodearnos las zarzas (¡¡trabajé contra muchas zarzas en un terreno de mis padres en el campo, sé lo que es!!) sigue siendo vida y sentimiento, y prefiero eso a la apatía o a la amargura.




Así que voy a sacar un poco la nostalgia de una canción de hace muuuuuchos años, que es otra cosa que hacemos cuando nos da vértigo el paso del tiempo: aferrarnos a nuestras primeras emociones, las de cuando éramos jovencitos, esas que marcan para siempre nuestros ideales. Creo que a día de hoy todavía puedo sentir todo lo que dice esta canción, me pregunto si las nuevas generaciones sentirían igual a Joan Baez... (seguro que más de un@ ya ha adivinado qué canción es ;-)







¿Y cómo lo llevo yo? Pues como tod@s, lo llevo simplemente lo mejor que puedo :-)
Hay muchos aspectos en los que siento que esta es la mejor etapa de mi vida y que no volvería atrás, pero los mejores caminos de rosas tienen espinas y a algunas de esas espinitas les da por decirte al oído "¿Ves? Ya te estás haciendo vieja... mira tu salud, mira cómo te ven tus alumnos, mira que te quedas sola, mira qué arrugas, etc..." 





 


Y a ratos toca sacarse espinitas y ver las rosas y volver a decir "¡Toma rosa! Fuera espinitas".


  





Así que voy a volver a poner la cabeza bien alta con mis fantásticos 45, a sacar pecho (jeje sí, tengo mucho que sacar ahí ;-), a ponerme guapísima y a sonreír todo lo que pueda y más. Además lo tengo claro, con una sonrisa de felicidad las arrugas dejan de tener importancia ¡la gente solo te ve la sonrisa!





Y el domingo que viene me voy a regalar un aperitivo delante de la playa de Vilassar, así haga sol o caigan chuzos de punta, que es lo que suele pasar por cumplir años al final del invierno… pero que me quiten lo “bailao”.






Un beso a tod@s : Mónika

viernes, 8 de febrero de 2013

Estilo Natural



 




Es curioso la cantidad de connotaciones que puede tener el tomar infusiones o tes: puedes tomarte un té blanco aromatizado en el más sofisticado de los salones de té, o ir a un herbolario y que te receten infusiones de tomillo y gordolobo para el catarro, o utilizar unas hierbas de Provenza en la comida sin saber muy bien sus propiedades… en todos los casos las hierbas y los tes te pueden aportar muchos beneficios y muy buenas sensaciones.




No me voy a explayar con la historia del uso de las hierbas, prefiero centrarme en lo que se puede obtener y utilizar actualmente. Si deseas hierbas para cocinar a diario, puedes ser suficiente con las de cualquier supermercado, pero si necesitas cuidar tu salud con infusiones, lo mejor es que vayas a un herbolario y compres planta de calidad y biológica, que te certifique que conserva sus propiedades y principios activos… y su aroma y sabor, claro. Y si lo que deseas es infusiones y tés para saborear y vivir una experiencia sensorial placentera, podrás encontrar algunas buenas mezclas en los herbolarios o en tiendas especializadas en tes. Lo único que hay que advertir es que en las mezclas aromatizadas de las tiendas tipo “Tea Shop” los aromas son para los sentidos, pero no necesariamente son tan medicinales. Por ejemplo, si compras té al aroma de limón, posiblemente del limón solo tendrá el aroma, pero no sus propiedades desinfectantes, a menos que lleve trocitos de corteza de limón.







      Y qué decir de la maravilla de tener algunas plantas aromáticas en tu jardín o en maceta… ¿Una infusión digestiva de menta fresca para las visitas? ¿O macerar unas hojas de menta fresca y unos trozos de limón en la jarra de agua de beber en verano? ¿Un refresco veraniego de infusión de salvia muy ligera enfriada en la nevera? ¿Un toque de tomillo fresco y limón en el pescado al horno? ¿Un filete de cordero con picada de hojas de romero y tomillo?...








Os propongo algunos usos:
*Para costipados y gripes:
Un gran antibiótico que pasa desapercibido es el tomillo. Úsalo en infusión sin hervir o para aliñar las comidas (arroz, patatas, carne, incluso pescado) cuando necesites fortalecer defensas y combatir los costipados que pasan a los pulmones. Además, su sabor en infusión caliente sorprende por lo ligero que resulta, y en infusión fría en verano  refresca y sorprende al paladar acalorado incluso junto a la piscina…
        
*Para los dolores de la menstruación… o un delicioso afrodisíaco ligero apto también para hombres:
Hierve cinco minutos azahar, canela y uno o dos trozos de piel de limón. Dejarás aromatizada toda la estancia mientras hierve. Sirve con miel y ¡disfruta! Calma los espasmos de los días de la regla y ayuda a sentirse ”bien”…
*Para descansar bien:




Deja en infusión, sin hervir, manzanilla, tila, azahar, lavanda, poleo… Si necesitas tratamiento específico para dormir, entonces valeriana. Si tienes tendencia a contracturas o a tensionar mucho los músculos, por ejemplo de la espalda, toma passiflora. Si en tu herbolario puedes encontrar algunas flores como caléndula o rosa, también es adecuado para el descanso. Puedes añadir piel de naranja (seca en los herbolarios o un trocito de piel fresca, cuidando de que no tenga mucho de la parte blanca).
*Para las digestiones pesadas:
La mayoría de las infusiones digestivas que te ofrecen en ciertos restaurantes mezclan algunas de estas hierbas:
La manzanilla actúa sí o sí: o te “entona” o te hace expulsar si estás muy mal. En combinación con las otras es calmante y sienta bien a todos, niños incluidos. El poleo y la menta, que son de la misma familia, regulan la digestión. Y todos los anises son digestivos y regulan los aires: hinojo, anís verde, anís estrellado, comino… el más efectivo para cocinar legumbres, por ejemplo, es el comino, y el de sabor más delicado es el anís estrellado.
*¿Y para los momentos “especiales” o para las visitas?
Puedes recurrir a los tés aromatizados de tiendas especializadas, siempre respetando los tiempos de infusión. Por regla general ningún té debe prepararse con el agua hirviendo, el agua ha de estar en ese punto en que apenas empiezan a salir algunas burbujitas pequeñitas. Si se calienta a más temperatura o se deja más tiempo del correspondiente, entonces se vuelve más y más amargo, y puede acabar resultando muy desagradable. El tiempo máximo para cualquier té suelen ser 3 minutos. Una buena idea es ofrecerlo con un relojito en la bandeja, ¿por qué no un pequeño reloj de arena? O encargar a la persona más cuidadosa de la reunión que controle el tiempo con un reloj  ;-)








 De entre los tés, el más común y el que resulta más excitante es el té negro. La mayoría de las mezclas de las tiendas de té son de té negro de diversos tipos y calidades.
El té rojo tiene algo menos de teína y es un gran depurador del hígado y la linfa, así que también puede ayudar como digestivo… también tiene hierro; pero eso sí, su sabor es terroso, hay que acompañarlo con vainilla, por ejemplo, o con algo frutal.
No hay que confundir el té rojo con el rooibos, que también es de un color rojizo y sabor algo terroso, pero que es diferente. NO es planta té, así que no tiene nada de teína excitante. Limpia y remineraliza mucho los riñones, lo notaréis al ir al lavabo… Y se puede matizar su sabor con vainilla y naranja, por ejemplo.
El té verde es más suave y agradable de sabor (si se respeta estrictamente su tiempo de infusión de 2-3 minutos máximo), limpia más los riñones y combina de maravilla con la menta, seca o fresca… sí, té verde con menta fresca es el famoso “té moruno” o “té árabe”, que sienta de maravilla en caliente incluso en verano, porque la menta hace efecto refrescante.






Y me he dejado para el final el más delicado y exquisito, la auténtica sofisticación del té… el que solo se recolectaba durante una semana al año y era “el té del emperador”: el té blanco. Se llama así por el color clarito de sus hojas, que se recogen en un punto muy específico de su maduración. Su sabor es suave y ligero, aromático, no amarga y no tiene mucha teína… es una delicia que ¡sorpresa! Tiene muchísima vitamina C y antioxidantes, así que encima es un gran tratamiento para las defensas. Se puede tomar solo o con un toque de limón o con flores…




Mi sugerencia es que os acerquéis regularmente a una tienda de té o a un herbolario y que vayáis probando, dejándoos asesorar… y que utilicéis vuestra creatividad para elaborar vuestras propias mezclas, con 2-5 ingredientes es suficiente: una digestiva, una nocturna, una sorpresa para los momentos agradables. Dadle vuestro toque con frutas (piel de naranja, limón, manzana o piña), con hierba fresca (la menta es la reina), con especias (un punto de vainilla da misterio, y la canela en su justo punto caldea las situaciones), unas flores dan suavidad y feminidad y relajan a los hombres… jugad a sentir aromas, sabores y efectos en la salud y encontraréis ese estilo que parece natural, pero encierra toda la sofisticación que queráis ponerle.




Un beso a tod@s  : Mónika

viernes, 11 de enero de 2013

ESTILO NATURAL



Día a día al natural 





Hace poco intentaba convencer a un amigo de que se animase a ir a un gimnasio, ya que a partir de cierta edad es imprescindible cuidar del cuerpo si queremos hacernos mayores sin problemas… pero me decía que caminar es suficiente. ¿Lo es? Puede serlo para algunas personas, pero depende de CÓMO se camine, igual que depende de cómo se hagan los ejercicios en un gimnasio nos pueden ayudar tanto como perjudicar.




Caminar rápido activa la circulación y tonifica los músculos, pero si lo que quieres es un anti-estrés, tienes que cambiar de ritmo e ir aminorando. Además, para las personas muy nerviosas y habladoras, por ejemplo, caminar  demasiado aceleradas las puede hacer perpetuar ese estado de casi ansiedad en el que no se respira bien. ¿Cómo se debe respirar? Cada ejercicio tiene una manera característica de respirar y hay que aprenderla. 


En natación aprendes a respirar solo por la boca y en yoga tienes prohibido respirar por la boca, por ejemplo, pero si queremos que nuestro ejercicio diario o semanal de caminar nos ayude a relajar el estrés, hemos de aprender a respirar en profundidad, a cambiar el ritmo de la caminata para ir aminorando, y a ir “pensando” y “sintiendo” cómo nos dejamos en algún lugar del camino los agobios del día o las cinco tareas que aún nos quedan por hacer… Aunque solo hagamos un paseo de veinte minutos, nos será mucho más provechoso hacerlo aminorando el ritmo inicial, por ejemplo, y respirando cada vez más profundo y pausado. Y por supuesto, fuera los pensamientos agobiantes durante un ratito.






¿Y qué pasa con la contaminación? No os descubro nada nuevo diciendo que claro que no es muy saludable hacer caminatas y ejercicio al aire libre en una ciudad… pero no es sólo una cuestión de contaminación. ¿Recordáis la última vez que fuisteis al campo, a la playa, a la montaña…?


Hay algo más que el oxígeno y el aire limpio, algo más que el moverse y el tonificar los músculos. Hay algo más profundo cuando conectamos con la naturaleza, cuando “sentimos” las plantas y el aire y la tierra y la niebla y el calor y el frío, y dejamos de pensar tanto… si aún no lo habéis experimentado, nunca es tarde. No nos va a sentar igual caminar veinte minutos corriendo para ir al trabajo y pensando en los problemas que nos toca solucionar hoy, que caminar esos mismos veinte minutos, o aunque sean solo diez, en algún sitio con plantas y naturaleza, vaciando la mente y respirando vida. Haced la prueba y comparad, a veces diez minutos son suficientes para oxigenar de verdad el cuerpo, la mente y el ánimo. 

Yo soy de las que muchas veces van con el tiempo justo al trabajo, y caminar un buen rato y a buen ritmo me va bien para la circulación de las piernas, pero lo que de verdad me hace respirar en el día a día es a la vuelta dedicar unos minutos, cinco o quince, los que pueda, a caminar por la playa en lugar de ir directa a las calles, y respirar delante del mar soltando, soltando… cuando la respiración llega al estómago, estoy preparada para todo.






Por no hablar de lo importante que es oxigenar bien las células para mantenerse joven y guapo/a… nuestra piel necesita respirar, y no solo a través de los poros limpios. Hemos de respirar como lo hacen en el yoga y las tradiciones del prana y el chi: visualizando que el oxígeno llega a todas las células del cuerpo y las alimenta, haciendo llegar el movimiento pausado de la respiración a todas las articulaciones y a cualquier bloqueo del cuerpo, y llevando mentalmente oxígeno rejuvenecedor al cutis, a las arrugas, a los ojos…





Necesitamos buenas dosis de serenidad interior para envejecer bien. No sonríe igual una persona que viene tranquila y feliz porque ha estado en la naturaleza, que una persona que se ha arreglado corriendo para un compromiso.



 Así que si no tenemos mucho tiempo para relajarnos, una buena inversión puede ser al menos respirar muy bien varias veces al día y, especialmente, cuando veamos que las mil actividades y los mil pensamientos del día se nos llevan por delante la serenidad...
Ejercicios de respiración:



 *Primero respira varias veces y observa cómo te está saliendo: ¿Estás llenando el pulmón entero? ¿Quizá solo respiras con la parte de arriba del pulmón, hacia los hombros? ¿Quizá tienes tendencia a coger aire por la boca en lugar de por la nariz?


*Ahora prueba a llenar todo el pulmón. Coge aire por la nariz ampliando primero la caja torácica y luego cada vez más moviendo el plexo y más aún hacia el abdomen. Tu ombligo sale hacia afuera para que tu cintura se llene de aire. Suelta el aire por la nariz o, si lo necesitas, un poco por la boca. Con esto estás liberando el diafragma y todos los músculos de la zona emocional, que va desde el pecho hasta el abdomen. Repite al menos cinco veces y comprueba que la ansiedad va desapareciendo. Si hay mucha ansiedad, haz algunos suspiros fuertes, eso libera el corazón.


*Ahora un ejercicio de prana: cierra los ojos, sigue respirando profundo pero a tu ritmo, y visualiza que llevas el oxígeno a la espalda, al cerebro, a las piernas, hasta los dedos de los pies, a los brazos y hasta los dedos de las manos… visualiza que todo se oxigena y se limpia a medida que le llega el oxígeno.


*Y ahora un ejercicio especial del chi-kung que he adaptado para la belleza interior y exterior: con los ojos cerrados, visualiza que el oxígeno llega a toda la circulación del cuerpo y a todos los músculos. Visualiza que desde tus pulmones y tu corazón fluye una corriente de oxígeno y de una sensación de sonrisa, de paz y salud. Manteniendo esta sensación, sonríe suavemente y visualiza que llevas un montón de oxígeno a tu sonrisa y a tu cara, que todo tu cutis se ilumina y se llena de sonrisa suavizante. Sigue respirando a tu ritmo y mantén esta sensación todo el rato que desees.





Para terminar voy a insistir en la naturaleza porque es nuestro otro pulmón. Estos mismos ejercicios funcionan casi automáticamente cuando nos soltamos en la naturaleza. Y además necesitamos la luz solar para producir vitamina D y para que nuestros huesos absorban el calcio y no envejezcan, así que aunque sea a ratos pequeños, en los días libres no hay excusa para no hacer escapadas a la playa o al campo. Tu piel, tu salud, tus huesos y tu ánimo lo agradecerán… y si tienes niños, razón de más. No hay nada que desahogue tanto a los niños como el correr y disfrutar de la naturaleza, vuelven a casa diferentes ¿verdad? Y en estos tiempos de economía difícil, ¿qué más queremos? El mar, la montaña, el sol, el aire, la niebla, la tierra, los árboles… están ahí para todos.





                                           Un abrazo : Mónika