Este post es especial porque es algo que
escribí hace unos días en un correo para mis amigos, pero luego pensé que con
algunos retoques lo quería compartir también con tod@s vosotr@s.
Así que aquí lo tenéis:
Ayer, día 14, fue mi cumple y me ha dado
por reflexionar mucho... deben de ser cosas de la edad ¿no? ;-) Quiero
compartir algunas de esas reflexiones con vosotr@s.
Siempre he sido muy cría para lo de los
cumples, me hacen mucha ilusión las cosas sencillas tanto como las grandes
sorpresas. Alguna vez he pensado que eso me lo inculcó mi padre, le encantaba
celebrar con pastel, velas, regalos y sonrisas, y era como un niño pequeño con
todo eso... y como éramos tantos hijos, se repetía el ritual muchas veces al
cabo del año.
Luego aprendí a organizar fiestas, con
sorpresa o sin ella, a celebrar de maneras diferentes con gente de países
diferentes, a que unas veces daba para muchos regalos y otras solo para el
detalle simbólico, o incluso la simple presencia de un amigo o un familiar ya
era un gran regalo... y te adaptas a todo mientras hay ilusión y ganas de vivir
y de compartir sonrisas.
Y otra cosa que me hace pensar, y
sentir, mucho cuando llega mi cumple es el paso del tiempo en la vida, el cómo
envejecer... Hace unos días escribí esto en la playa:
"No me canso de contemplar el mar,
no me canso de observar la vida...
me canso de los vientos y tormentas
que el alma agitan."
Y también el cómo celebrar (qué original
¿no?)... he ido viendo que unas personas celebran con derroches de abundancia,
pero también las hay que prefieren "dejar que pase", otras se centran
en celebrarlo solo con la familia, otras repiten el ritual de la comida y el
pastel hasta agotarle el significado, otras necesitan que se les regale o
dedique algo muy preciso, otras regalan y reciben bendiciones y magia...
Y muchas de estas actitudes van
aparejadas con cómo vivimos y afrontamos cada uno el crecer y el cumplir años,
pero también con las ganas que tengamos de seguir viviendo y encarnados en la
Tierra... ¿qué os voy a contar? Este es un planeta precioso y doy gracias a la
vida cada día (mi gato Uri y yo le decimos buenos días al mar, al sol y al
mundo cada día), y aunque a veces parezcan rodearnos las zarzas (¡¡trabajé
contra muchas zarzas en un terreno de mis padres en el campo, sé lo que es!!)
sigue siendo vida y sentimiento, y prefiero eso a la apatía o a la amargura.
Así que voy a sacar un poco la nostalgia
de una canción de hace muuuuuchos años, que es otra cosa que hacemos cuando nos
da vértigo el paso del tiempo: aferrarnos a nuestras primeras emociones, las de
cuando éramos jovencitos, esas que marcan para siempre nuestros ideales. Creo
que a día de hoy todavía puedo sentir todo lo que dice esta canción, me
pregunto si las nuevas generaciones sentirían igual a Joan Baez... (seguro que
más de un@ ya ha adivinado qué canción es ;-)
Hay muchos aspectos en los que siento
que esta es la mejor etapa de mi vida y que no volvería atrás, pero los mejores
caminos de rosas tienen espinas y a algunas de esas espinitas les da por
decirte al oído "¿Ves? Ya te estás haciendo vieja... mira tu salud, mira
cómo te ven tus alumnos, mira que te quedas sola, mira qué arrugas, etc..."
Y a ratos toca sacarse espinitas y ver
las rosas y volver a decir "¡Toma rosa! Fuera espinitas".
Así que voy a volver a poner la cabeza
bien alta con mis fantásticos 45, a sacar pecho (jeje sí, tengo mucho que sacar
ahí ;-), a ponerme guapísima y a sonreír todo lo que pueda y más. Además lo tengo
claro, con una sonrisa de felicidad las arrugas dejan de tener importancia ¡la
gente solo te ve la sonrisa!
Y el domingo que viene me voy a regalar
un aperitivo delante de la playa de Vilassar, así haga sol o caigan chuzos de
punta, que es lo que suele pasar por cumplir años al final del invierno… pero
que me quiten lo “bailao”.
Un beso a tod@s : Mónika









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